Los neoarrianos testigos de Jehová aducen que Jesús no puede ser Dios porque tiene un Dios. Es decir, el Dios Jehová es su Dios. Para tratar de sostener su argumento citan Hebreos 1:9, «Por tanto, Dios, el Dios tuyo, te ungió con óleo de alegría.»
La expresión ὁ θεός σου ho theos sou «el Dios tuyo» es utilizada por el culto neoarriano TJ de manera incorrecta. El culto sectario es actualmente el movimiento religioso más acérrimo en contra de la aseidad de Cristo. Todos los pasajes bíblicos que tienen que ver con la aseidad de Cristo fueron alterados en su Traducción Nuevo Mundo. El culto sectario jehovista pasa por desapercibido que a Hebreos 1:9, le antecede Hebreos 1:8, el cual habla del Cristo aclamado como Dios. De hecho, el pasaje tiene un imperativo divino en alusión a Jesús: «Que lo adoren todos los ángeles de Dios» (Hb 1:6). Los estudiosos no académicos, (entiéndase el Cuerpo Gobernante) personas no instruidas académicamente en lenguas bíblicas, tuercen el pensamiento del autor de Hebreos en la expresión «el Dios tuyo» deduciendo inferioridad subordinacional al Hijo. Sin embargo, aquí subordinación no implica inferioridad. En nuestra cultura el concepto que se tiene del término «subordinación» es «desigualdad». Pero en la Biblia no es así. Jesús es igual al Padre en términos de su naturaleza divina (Jn 10:30; 14:9). Ahora bien, con respecto al plan salvífico cada Persona divina ejerce una función especial, Jesús está subordinado al Padre en su rol redentivo. Pero, la subordinación de Jesús no implica inferioridad.
Aclarado el asunto, cabe preguntar, ¿Qué significa la expresión «el Dios tuyo». El Comentario Bíblico Combinado expone lo siguiente: «Por tanto, Dios, el Dios tuyo, te ungió con óleo de alegría» (v. 9). El Espíritu todavía está citando el Salmo 45. Los enemigos de la verdad de Dios descubrirían aquí una "contradicción plana". En el versículo 8, Aquel a quien se habla es aclamado como "Dios", en el trono. Pero aquí, en el versículo 9, se le trata como a un inferior: "Te ha ungido tu Dios". ¿Cómo podría la misma persona ser suprema y subordinada? Si Él mismo tuviera un Dios, ¿cómo podría ser Dios al mismo tiempo? ¡Con razón las cosas divinas son "locuras para el hombre natural!" Sin embargo, el enigma se explica fácilmente, la aparente contradicción se armoniza fácilmente. El Mediador era, en Su propia persona, tanto Creador como criatura, Dios y hombre. Una vez que vemos que es como Mediador, como el Dios-hombre, a quien se habla aquí de Cristo, toda dificultad se desvanece. Esto es lo que proporciona la clave de todo el pasaje. Gran parte de Hebreos 1 no se puede entender a menos que se vea que el Espíritu Santo está hablando no de las glorias esenciales de Cristo, sino de sus dignidades y honores mediadores. «Por tanto, Dios, el Dios tuyo, te ha ungido». Con respecto a esto, el Dr. Gouge bien ha dicho: "Cristo es Dios-hombre, se puede decir que Dios es Su Dios de tres maneras: (1) Como la naturaleza humana de Cristo fue creada por Dios y preservada por Él como otras criaturas. (2) Como Cristo es mediador, es delegado y enviado de Dios (Jn 3:34 ), y se sometió a Dios y se dispuso a hacer la voluntad de Dios, y las obras que Dios le mandó hacer (Jn 4:34; 9:4). En estos aspectos también Dios es su Dios. (3) Como Cristo, Dios-hombre, fue dado por Dios para ser cabeza de un cuerpo místico, que es la iglesia (Ef 1:22; 1:23 ); Dios, por lo tanto, hizo pacto con él a favor de ese cuerpo (Is 42:6; 49:8). Por eso es llamado el mensajero (Ml 3:1) y el mediador del pacto (Hb 8:6). Ahora bien, Dios es de manera especial el Dios de ellos, con quien hace pacto; como dijo a Abraham: "Estableceré mi pacto entre mí y ti", etcétera. Ser un Dios para ti (Ge 17:7). Así como Dios hizo un pacto con Abraham y su simiente, así también con Cristo y Su simiente, que son todos los elegidos de Dios. Esta es la 'simiente' mencionada en Isaías 53:10. Así que por la relación especial entre Dios y Cristo, Dios es su Dios en pacto con él. Dios es también, de manera especial, el Dios de los elegidos por medio de Cristo”. «Por tanto, Dios, el Dios tuyo, te ha ungido». Mientras estuvo aquí en la tierra, el Mediador reconoció que Dios era Su Dios. Vivió por Su Palabra, estuvo sujeto a Su voluntad, dependió completamente de Él. "Pondré mi confianza en él" fue su declaración (Hb 2:13); sí, ¿no declaró Él: «Sobre ti fui arrojado desde el vientre: Tú eres mi Dios desde el vientre de mi madre» (Sl 22:10)! Muchas declaraciones similares suyas están registradas en los Salmos. En la cruz reconoció Su sujeción, clamando: «Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» Incluso después de su resurrección lo escuchamos decir: «Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios» (Jn 20:17). Así que ahora, aunque sentado a la diestra de la Majestad en las alturas, Él está allí haciendo "intercesión". Entonces, cuando regrese a esta tierra en gloria, "pedirá" la herencia (Sl 2:8). Cómo esto saca a relucir la verdad de Su humanidad, Hombre real, aunque Dios verdadero. Persona misteriosa, maravillosa, bendita; sustentando todas las cosas por la Palabra de Su propio poder, pero en el lugar de intercesión; ¡Él mismo el "Dios Fuerte" (Is 9:6), pero reconociendo a Dios como Su Dios! «Tu Dios te ha ungido con óleo de alegría». Aquí hay una clara referencia al método antiguo, instituido por Dios, por el cual los reyes de Israel fueron establecidos en su oficio. Su coronación fue denotada por el derramamiento de aceite sobre sus cabezas: véase 1 Samuel 10:1; 16:13; 1 Reyes 1:39, etcétera» («Comentario Bíblico Combinado». Disponible en: https://www.bibliaplus.org/es/commentaries/261/comentario-biblico-combinado/hebreos/1/7-9)
John Gill comenta: «Por lo tanto, Dios, incluso tu Dios, te ha ungido con el petróleo de la alegría por encima de tus compañeros: es el Dios de Cristo; Es decir, Dios Padre, quien es el Dios de Cristo, como hombre; y se llama así, porque se preparó y formó la naturaleza humana de Cristo, y la apoyó bajo todos sus sufrimientos, y la ha glorificado; Y como tal Cristo le rezó a él, creyó en él, le amó, y lo obedeció: el ungido es el Hijo de Dios, el Hijo hablado...». («Comentario Bíblico de John Gill». Disponible en: https://www.bibliaplus.org/es/commentaries/8/comentario-biblico-de-john-gill/hebreos/1/9#google_vignette)
Owen diserta «Se dice que Dios es el Dios del Hijo por una razón triple: [1] Con respecto a su naturaleza divina. Como él es su Padre, así es su Dios; por lo que se dice que es "Dios de Dios", por haberle sido comunicada su naturaleza en virtud de su generación eterna, (Jn 1:14). [2] Con respecto a su naturaleza humana, ya que fue "nacido de mujer, hecho bajo la ley". Así también Dios era su Dios, como es el Dios de todas las criaturas, (Sl 16:2; 22:1). [3] Con respecto a toda su persona, Dios y hombre, como fue diseñado por su Padre para la obra de mediación; en cuyo sentido lo llama su Dios y su Padre, (Jn 20:17). Y en este último sentido es que aquí se dice que Dios es su Dios, es decir, su Dios en pacto especial, ya que fue diseñado y designado para ser la cabeza y rey de su iglesia; porque en esto Dios Padre se comprometió a estar con él, a estar junto a él, a llevarlo a cabo en su obra, y al final a coronarlo de gloria» («Exposición de los Hebreos de John Owen». Disponible en: https://www.bibliaplus.org/es/commentaries/447/exposicion-de-john-owen-de-la-epistola-a-los-hebreos-7-vols/hebreos/1/8,9). Con respecto al punto 1, no coincido con la teoría de la generación eterna.
Lamentablemente, la verdad bíblica de la aseidad de Cristo, ha sido negada por la secta neoarriana TJ para defender su doctrina Aris del «Cristo divino», según ellos («un dios» Jn 1:1-3) o «Dios Poderoso» (Is 9:6), inferior al Padre o Dios todopoderoso. El culto jehovista niega la aseidad de Cristo para defender su didáctica particular sincretista basada en unos procedimientos filológicos equivocados. En fin, niegan la aseidad de Cristo para defender una cristología adversa a la cristología bíblica enseñada por el Espíritu Santo.
Que su Palabra pueda satisfacer su necesidad espiritual en este día. Confío que así será. Cuenta con mi Dios. Mi Dios es real. Mi Dios es Dios, porque únicamente él es Dios. Mi Dios sin igual.
¡Bendecido día!
«Adquiere la verdad y la sabiduría, la disciplina y el discernimiento, ¡y no los vendas!» (Pr 23:23 NVI)
Prof. Benjamín López Rivera, MEd
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