septiembre 16, 2023

El único Dios verdadero: su nombre

En el sitio oficial JW.org de los TJ, en la sección «El Dios verdadero» se aduce que Jesús enseñó que Dios tiene nombre. Cita textual: «¿Tiene nombre Dios? Jesús enseñó que Dios tiene nombre, al decir: “Ustedes, pues, tienen que orar de esta manera: ‘Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre’” (Mateo 6:9). La Biblia revela que el nombre de Dios es Jehová (Salmo 83:18). Refiriéndose a sus discípulos, Jesús dijo en oración a su Padre: “Yo les he dado a conocer tu nombre” (Juan 17:26).» Luego preguntan ¿Quién es Jehová? Jesús llamó a Jehová “el único Dios verdadero” porque es el Creador (Juan 17:3). Jesús dijo: “¿No leyeron que el que los creó desde el principio los hizo macho y hembra[?]” (Mateo 19:4). También afirmó: “Dios es un Espíritu” (Juan 4:24); por eso no lo podemos ver (Éxodo 33:17-20).» (Disponible en: https://www.jw.org/es/biblioteca/revistas/wp20080201/El-Dios-verdadero/).

En síntesis, la ponencia jehovista diserta que Jesús, enseñó a sus discípulos que Dios tiene nombre (Mt 6:9). Que Jesús, dijo en oración a su Padre: «Yo les he dado a conocer tu nombre» (Jn 17:26). Que ese nombre es Jehová (Sl 83:18). Y, que Jehová es el único Dios verdadero (Jn 17:3).

En primer lugar, la disertación sanmateana (6:1-18) no es en alusión al nombre de Dios. El contexto es claro. El mismo gira en torno a la observancia de la religión externa: «Cuidarnos de no practicar nuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos.» (v. 1). Luego, presenta varias actividades prácticas, entre ellas: las ofrendas (vv. 2-4), la oración (vv. 5-13) y el ayuno (vv. 16-18). Podemos ser partícipes de estas actividades, pero sin alardes ante los demás. La ponencia jehovista basada en Mateo 6:9 de que Jesús enseñó que Dios tiene nombre está fuera de contexto. Por supuesto que Dios tiene nombre, pero ese no es el caso aquí. En ninguna parte del pasaje dice que Jesús estaba enseñando a sus discípulos que Dios tiene nombre. Solo es un invento de los watchowerianos. Con respecto al sustantivo neutro ὄνομα ónoma «nombre», aquí Jesús está haciendo alusión al carácter de Dios, o sea, a sus atributos morales: santidad, amor, voluntad, misericordia, etcétera. Jesús les había revelado el carácter del Padre a sus discípulos (Jn 14:9). En la oración conocida como el «Padre nuestro», Jesús lo primero que indica, al orar, es santificar el nombre del Padre «santificado sea tu nombre». Muestra la importancia de su nombre en el sentido del carácter del Dios santo [...] (Is 6:3). La petición «santificado sea tu nombre» más bien es en contraste con el protagonismo humano. Los discípulos debían tener cuidado con andar haciendo buenas obras para que los demás los vieran y admiraran (Mt 6:1). Con esta oración Jesús quita todo protagonismo y dirige la atención de los discípulos al Padre. Jesús vino a representar al Padre y, sabe que todo debe girar en torno a Él, es decir, a su santidad, a su obrar en el mundo. Lo que Jesús parece enseñar por medio del «Padre nuestro» es que debemos empezar nuestras oraciones reconociendo al Dios que oramos. Que toda gloria y honra sea dada a nuestro Padre celestial.

En segundo lugar, los watchowerianos aducen que el nombre de Dios es Jehová. Permítame decir lo siguiente con respecto a la escritura hebrea prístina, primero, el hebreo antiguo se escribía sin vocales. Segundo, en cuanto al nombre, lo que aparece plasmado en la escritura hebrea son las consonantes יהוה conocido como el tetragrama no el híbrido «Jehová». La palabra «Jehová» no es parte de la lingüística hebrea. Es una pronunciación defectuosa del tetragrama יהוה. En realidad es un híbrido, es decir, una invención tardía aproximadamente desde el año 500 d. C. La mayoría de los eruditos en lenguas bíblicas aduce que el híbrido «Jehová» es una imposibilidad filológica. El híbrido «Jehová» surge del intento de interpretar la fonética del tetragrama יהוה con los signos de puntuación masoréticos del título אֲדֹנָי Aḏōnāy. «Alrededor del siglo XII, los masoretas agregaron los puntos vocálicos del título Aḏōnāy a tetragrama יהוה, y la forma resultante fue (יְהֹוָה) YeHoWa» (Schaff, Philip - Yahweh The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge Volume XII, Paper Book House, Grand Rapids, Michigan, 1950, pág. 480). 

Cuando los masoretas se encontraban con la lectura יהוה no la pronunciaban. Como eran fieles al texto prístino dejaban las cuatro consonantes hebreas en la Escritura. Solo le añadieron las vocales de la palabra Aḏōnāy. Por lo tanto, cada lector judío que se encontraba con el nombre divino יהוה leía Aḏōnāy. Nunca YeHoWa. Ahora bien, como los cristianos de la primera época de la Reforma no conocían la práctica explicada arriba se limitaron a transliterar el nombre divino יהוה como Jehová. ¿Qué hicieron con las consonantes del nombre divino? De acuerdo con los expertos, los cristianos de habla latina reemplazaron la [Y] (que no existe en latín) por una [I] o su variante [J] y la [W] por una [V/u], su derivadas Iehouah y Jehovah aparecieron por primera vez en el siglo XII. De manera que Jehovah se convirtió en la latinización de origen masoreta. Posteriormente, personas como el dominico, teólogo y orientalista español Raimundo Martí, en su escrito latino «Pugio fidei Christianae» (c. 1270), utilizó una vocalización similar al híbrido «Jehová». El confesor del papa León X, el fraile italiano, filósofo, teólogo y orientalista Pedro Galatino o Pietro Colonna Galatino también conocido como Petrus Galatinus hizo lo propio aproximadamente para el año 1518. Juan de Valdés, escritor religioso español, y reformador católico, hizo lo propio aproximadamente para el año 1537. Los autores antes mencionados popularizaron la forma Iehovah en latín. La Biblia Casiodoro de Reina (Iehova, 1602) y la Biblia del Oso (Iehoua, 1569) popularizaron el nombre en castellano. Otros traductores como Tyndale (Iehouah, 1530), João Ferreira de Almeida (JEOVÁ, 1948) o Johannes Bugenhagen (HERR «SEÑOR») popularizaron el nombre en inglés, portugués y alemán, entre otros idiomas. Sin embargo, muchas ediciones modernas han eliminado el nombre. Enfatizo una vez más, cuando los judíos se encontraban con la lectura יהוה pronunciaban el nombre Aḏōnāy, nunca pronunciaban el híbrido Jehová. Como hemos visto, los autores antes mencionados popularizaron la forma Iehovah en latín. Forma copiada por muchos, incluyendo a los TJ. Debo aclarar que con esto no pretendo decir que no se deba usar el híbrido Jehová, ni que está pecando quien lo utilice, ni que está mal usar el nombre Yahweh o Yahvéh. Solo que no debemos ser taxativos con el híbrido «Jehová». La forma escrita de este nombre no aparece en ninguno de los manuscritos griego existentes del Nuevo Testamento. Solamente la TNM, taxativamente lo emplea 237 veces en el Nuevo Testamento. Los traductores al español del texto hebreo mantienen el híbrido «Jehová». Los traductores del griego del Nuevo Testamento mantienen el sustantivo «SEÑOR». Recuerde, cuando se escribe el título SEÑOR en letras mayúsculas hace alusión al nombre hebreo יהוה. En griego es Kύριος kúrios «Señor». Denota autoridad. Suprema autoridad. Kύριος es el título más usado en cuanto a Jesús en el Nuevo Testamento. Cabe señalar en cuanto a la literatura griega que cuando los griegos decían: Kurios Kaisar, lo que estaban anunciando era que el César era el Señor. El término Kύριος tiene el mismo significado cuando se aplica a Jesucristo. Los TJ aducen que la palabra «Señor» es un título no un nombre propio. De acuerdo con los especialistas la palabra «Señor» cuando se escribe sola o de manera general, funciona como un sustantivo común, pero si se usa como título oficial y se usa antes del nombre de una persona como título oficial, se considera un nombre propio. Por eso, vemos que la literatura veterotestamentaria enuncia que יהוה es el SEÑOR. Al igual la neotestamentaria, Jesús es el SEÑOR (Is 45:23; Ro 14:11; Flp 2:16). En lo personal prefiero SEÑOR, Kύριος Ἰησοῦς, kyrios Iesous «¡Jesús es Señor!» o «¡Jesús es el Señor!» (ΠΡΟΣ ΚΟΡΙΝΘΙΟΥΣ Α΄ 12:3, SBL Greek New Testament). Otras versiones rezan: «Si declaras con tu boca que Jesús es el Señor...» (NBV), «Si declaras abiertamente que Jesús es el Señor...» (NTV), «que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor...» (NVI), «que, si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor...» (CST), «Serás salvo si reconoces abiertamente que Jesús es el Señor..» (PDT), «Si, pues, tus labios confiesan que Jesús es el Señor...» (BLP, BLPH), «que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor...» (RVA 2015, RVC, RVR 1960, RVR 1977, RVR 1995, TLA). 

En las cartas paulinas se establecen diversas consecuencias teológicas del concepto «Kyrios» entre los primeros cristianos. Ellos hicieron énfasis en los atributos de Jesús, no solamente en alusión a su victoria escatológica, sino también como «imagen divina» εἰκών, Eikon en cuyo rostro resplandece la gloria de Dios. En Romanos 10:9-13, Pablo enfatiza el valor salvífico del título Kyrios, y señala que la confesión por boca (ὁμολογέω homologéō) de la creencia de que Jesús es Señor (Kύριος Ἰησοῦς) significa la salvación personal. 

En tercer lugar, los TJ dicen que Jehová es el único Dios verdadero. También la disertación joánica aduce que Jesucristo es Dios verdadero: «Y sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento a fin de que conozcamos al que es verdadero; y nosotros estamos en aquel que es verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la vida eterna.» (1 Jn 5:20 LBLA). ¿Por qué Juan afirmó que Jesús es Dios verdadero? Recuerde que cuando Juan escribió su primera epístola a finales del primer siglo, la filosofía gnóstica se había extendido por el mundo romano y ya había hecho importantes incursiones en la iglesia. Vea también las disertaciones del apóstol Pablo, contra el gnosticismo. Particularmente, en 1 Corintios, Gálatas y Colosenses. Volviendo con el apóstol Juan, este intenta contrarrestar el gnosticismo en todos sus escritos. Tanto su Evangelio como sus cartas muestran su lucha contra este movimiento religioso. Y, es que hacia finales del primer siglo, el verdadero evangelio de Jesucristo y su verdadera iglesia estaban siendo suprimidos y absorbidos por el gnosticismo. Los gnósticos creían en el dualismo de la carne y el espíritu. La carne (el cuerpo o todo la meteria) es mala, por lo tanto, hay que librarse de ella. El espíritu es bueno y eterno. En general, los gnósticos creían que el propósito de la existencia humana era regresar al reino espiritual en donde todo se originó. Creían que Jesús no era Dios, porque era un ser humano. Por lo que no podía ofrecer vida eterna. Porque la vida eterna es espiritual. En Juan 17:3 se percibe la suma y la esencia de la religión cristiana, ya que se distingue de todos los esquemas de idolatría y filosofía gnóstica, y todos los planes falsos en los que los hombres han tratado de obtener la vida eterna que es la esencia de la religión cristiana. Al leer algunas cartas de Pablo, Juan y otros autores bíblicos notará que los gentiles adoraban a muchos dioses,, pero los cristianos adoran solo a uno, a saber, el Dios vivo y verdadero. El judío, el deísta entre otros profesan reconocer a un Dios, sin ningún sacrificio expiatorio y mediador, pero el cristiano verdadero se acerca a Él a través del gran Mediador Jesús, quien se encarnó por nosotros y murió para poder reconciliarnos con Dios (Énfasis propio. Comentario Bíblico de Albert Barnes. Disponible en https://www.bibliaplus.org/es/commentaries/4/comentario-biblico-de-albert-barnes/juan/17/3). 

Con respecto a la expresión griega τον μονον αληθινον θεον (ΚΑΤΑ ΙΩΑΝΝΗΝ 17:3, Westcott-Hort New Testament 1881) ton monon alēthinon Theon «El único Dios verdadero» es enunciada en oposición a todos los dioses falsos. Lo que se dice aquí está en oposición a los ídolos, no al mismo Jesús, quien en 1 Jn 5:20 se llama ὁ αληθινος θεος και ζωη αιωνιος (ΙΩΑΝΝΟΥ Α΄5:20, Westcott-Hort New Testament 1881) ho alēthinos Theos kai zōē aiōnios «el Dios verdadero y la vida eterna». 

«Él es el único Dios verdadero en contraste con muchos que son "llamados dioses" (2 Te 1:10; 1 Cor 8:5-6). Dándoles a conocer a este Dios, y glorificando así al Padre, Cristo "dio a los hombres la vida eterna". La vida que Él dio consistió y fue mantenida por este conocimiento. Pero para el conocimiento del Padre, era necesario el conocimiento de "Aquel a quien tú enviaste, Jesucristo", Juan 1:18, Juan 14:6» (O Testamento Grego do Expositor (Nicoll). Disponible en: https://www.bibliaplus.org/es/commentaries/327/o-testamento-grego-do-expositor-nicoll/juan/17/3).

¡Que su Palabra pueda satisfacer su necesidad espiritual en este día. Confío que así será. Cuenta con mi Dios. Mi Dios es real. Mi Dios es Dios, porque únicamente él es Dios. Mi Dios sin igual.

¡Bendecido día!

«Adquiere la verdad y la sabiduría, la disciplina y el discernimiento, ¡y no los vendas!» (Pr 23:23 NVI) día!

Prof. Benjamín López Rivera, MEd

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