mayo 31, 2023

Somos el mensaje

«Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin.» (Mt 24:14 NVI)

En la sintaxis gramatical de este pasaje encontramos el sustantivo neutro μαρτύριον martýrion, que se traduce como «testimonio». En este contexto, como aduce Thayer «para que las personas adquieran conocimiento de algo cuyo conocimiento será para su beneficio» (Thayer, base de datos electrónica. Copyright © 2002, 2003, 2006, 2011 de Biblesoft, Inc.). Ese conocimiento hace alusión al evangelio de Jesucristo. Evangelio para beneficio de los que lo obedecen. El fin vendrá después que el evangelio de Jesucristo haya sido predicado a todas las naciones, pero bien dice para testimonio. ¿En qué consiste el evangelio de Jesucristo? El evangelio de Jesucristo consiste en dar las buenas nuevas de que el Padre celestial, proveyó el camino para que el ser humano sea liberado del castigo del pecado (Jn 14:6; Ro 6:23). La palabra aquí es martýrion «testimonio». También puede significar prueba de hecho. Cristo habla de predicar el evangelio, pero también como prueba de hecho -por testimonio. El evangelio que predicamos será efectivo si es respaldado por nuestro testimonio, o sea, nuestro ejemplo. Una vida que dé testimonio de su realidad. En otras palabras, como alguien dijo: «Nuestra vida es el mensaje. No tenemos un mensaje para predicar, somos el mensaje predicando». (Disponible en: https://noticias.adventistas.org). Esa es la realidad.

Recordemos las palabras del apóstol Pablo, ante el rey Agripa, «Hasta el día de hoy Dios me ha ayudado. Así que aquí me encuentro dando testimonio tanto a los poderosos como a los humildes. Lo que afirmo no es nada diferente de lo que Moisés y los profetas dijeron que iba a suceder» (He 26:23 PDT). Dando testimonio, aduce el apóstol. ¿A qué se refiere? ¿A su testimonio o al testimonio de Jesucristo? Creo que el principio sigue siendo el mismo, «testimonio», entonces, aplica a ambos. Para eso fuimos llamados, para ser instrumentos: «¡Ve! —insistió el Señor—, porque ese hombre es mi instrumento escogido para dar a conocer mi nombre tanto a las naciones y a sus reyes como al pueblo de Israel.» (He 9:15 NVI, cf. 3:16). Somos el instrumento elegido por el Señor. Pero no solamente el instrumento, también somos el mensaje testimoniando su buen nombre, es decir, su carácter. Testimoniando su buen nombre. Deberíamos andar como él anduvo (1 Jn 2:6) para testimoniar su buen nombre. No hay de otra. No podemos dar lo que no tenemos. Por lo tanto, Cristo debe vivir en nosotros. Pablo, decía: «ya no vivo yo, mas Cristo vive en mí» (Ga 2:20). «Sean imitadores de mí, como también yo lo soy de Cristo.» (1 Cor 11:1 LBLA). Jesús dijo: «Les di mi ejemplo para que lo sigan. Hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes.» (Jn 13:15 NTV). «Pues Dios los llamó a hacer lo bueno, aunque eso signifique que tengan que sufrir, tal como Cristo sufrió por ustedes. Él es su ejemplo, y deben seguir sus pasos.» (1 Pe 2:21 NTV).

No lo olvides, somos el mensaje predicando el buen nombre de Cristo. «Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin.» (Mt 24:14 NVI). El fin vendrá cuando el evangelio sea predicado en todo el mundo. ¡Ojo! No sabemos cuándo será el fin. Por lo tanto, procuremos que nuestra relación con el Padre celestial sea genuina. Porque no sabemos si hoy será nuestro fin.

Que su Palabra pueda satisfacer su necesidad espiritual en este día. Confío que así será. Cuenta con mi Dios. Mi Dios es real. Mi Dios es Dios, porque únicamente él es Dios. Mi Dios sin igual.

¡Bendecido día!

«Adquiere la verdad y la sabiduría, la disciplina y el discernimiento, ¡y no los vendas!» (Pr 23:23 NVI)

Prof. Benjamín López Rivera, MEd

Con excepción de las fuentes citadas, el contenido literario es propiedad del autor. Si desea compartir la información, por favor dar los créditos a las fuentes citadas como también a: bibliondidaskalia.blogspot.com

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