¿Es el bautismo un requisito para la salvación?
Algunos suponen que el bautismo es un requisito para ser salvos. A esto se le conoce como «regeneración bautismal», la creencia de que una persona debe ser bautizada para ser salva. Los que sostienen este punto de vista se basan en Marcos 16:16 que dice: «El que crea y sea bautizado será salvo, pero el que no crea será condenado.» (Mc 16:16 NVI). Añaden que Jesús fue bautizado y debemos seguir su ejemplo (Mt 3:13-17).
¿Verbaliza Marcos 16:16 que el bautismo es un requisito para la salvación? Veamos lo que enunt el pasaje: «El que crea y sea bautizado será salvo, pero el que no crea será condenado.» (Mc 16:16 NVI). Fíjese lo que dice el último enunciado: «pero el que no crea será condenado». Note que aduce «el que no crea». En ninguna parte del versículo dice, «el que no sea bautizado será condenado».
¿Qué implica el bautismo?
El bautismo implica creer y aceptar de todo corazón que Jesucristo es el Hijo de Dios y lo recibe como único Señor y Salvador personal (He 8:35-38). El bautismo representa el arrepentimiento de los pecados y la conversión, que se comprueba con la muerte del viejo hombre, con el nuevo nacimiento y la producción de frutos para el reino de Dios (He 3:19; Jn 3:3-5; 15:1-8).
Entiendo que el bautismo es un paso importante de obediencia que debe tomar el creyente. Pero el bautismo no nos salva del pecado, sino como aduce Pedro, de una mala conciencia: «Todo esto es símbolo del bautismo (el cual no consiste en lavar las impurezas del cuerpo sino en el compromiso ante Dios de tener una buena conciencia) que ahora nos salva por la resurrección de Jesucristo.» (1 Pe 3:31 RVR 1960).
No es correcto añadir el bautismo a la fe en Cristo como requisito para la salvación. Eso sería salvación por obras. Es aceptar que el sacrificio de Cristo no fue suficiente para nuestra salvación. Me parece curioso el argumento de que el ladrón no fue bautizado para ser salvo. Algunos disertan que habrá personas que se salvarán sin haber sido bautizadas. Y, así será porque fueron bautizados, es decir, sumergidos en la sangre de Cristo: «No saben ustedes que cuando nos unimos a Cristo en el bautismo fue como si hubiéramos muerto con él? En realidad, nuestra vieja naturaleza quedó sepultada con Jesús en el bautismo. Y así como Dios el Padre, con su poder glorioso, lo volvió a la vida, también así a nosotros nos levantó para que viviéramos una nueva vida.» (Ro 6:3-4 NBV). Sabemos que hay personas con diversas enfermedades que están encamadas porque sufren algún tipo de parálisis, etcétera. Desahuciados que no tuvieron tiempo de bajar a las aguas bautismales, pero aceptaron a Cristo Jesús como su Salvador antes de su muerte. Sin duda alguna estas personas serán salvas. Bueno, espero no ser taxativo con lo último enunciado.
En cuanto al dato curioso de que el ladrón no fue bautizado, pero fue salvo, ¿Quién garantiza que no era bautizado? Acaso podemos asegurar que él no fue bautizado. La Biblia no registra la biografía de este hombre. Desconocemos su nombre, edad, etnología, etcétera. No registra si había sido bautizado o no. Solamente registra el evento del Calvario. Los Evangelios registran el corto diálogo entre Jesús y él. Parece ser que el relato lucano es el más completo porque es el único que enuncia que uno de los ladrones cambió de parecer después de haber escuchado a Jesús. Veamos, «Uno de los criminales colgados junto a él se burló: «¿Así que eres el Mesías? Demuéstralo salvándote a ti mismo, ¡y a nosotros también!». Pero el otro criminal protestó: «¿Ni siquiera temes a Dios ahora que estás condenado a muerte? Nosotros merecemos morir por nuestros crímenes, pero este hombre no ha hecho nada malo». Luego dijo: —Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Jesús respondió: —Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso.» (Lc 23:39-43 NTV).
La expresión «...acuérdate de mí cuando vengas en tu reino» parece sugerir que antes que el ladrón se arrepintiera y expresara su fe, pudo haber presenciado algunos eventos evangelísticos de Jesús, o escuchado de otras personas. Es posible que haya escuchado en algún lugar hablar del reino de los cielos (Mt 4:17, 13:11:52). Es posible que este hombre conociera más acerca de Jesús de lo que usted y yo conocemos. Quien sabe si había sido una persona bautizada que por alguna razón reincidió y sufrió las consecuencias de sus crímenes en la cruz. No lo sabemos porque los autores bíblicos no dicen nada al respecto. En todo caso sería especular. Sin embargo, debido a su solicitud «cuando vengas en tu reino» me parece que tenía algún conocimiento del mensaje del Señor. Lo importante es que, ante su solicitud, Jesús le respondió: «Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso».
En síntesis, no es correcto añadir el bautismo a la fe en Cristo como requisito para la salvación. La regeneración bautismal no es bíblica. De lo contrario sería salvación por obras. Es aceptar que el sacrificio de Cristo no fue suficiente para nuestra salvación. Entiendo que el bautismo es un paso importante de obediencia que toma el creyente. Pero el bautismo no nos salva del pecado. Sí, es cierto que Jesús fue bautizado y debemos seguir su ejemplo. Como también es cierto que nuestra fe debe estar puesta en Aquel que fue bautizado no en el bautismo como tal. La salvación es únicamente por los méritos de Cristo Jesús.
Que su Palabra pueda satisfacer su necesidad espiritual en este día. Confío que así será. Cuenta con mi Dios. Mi Dios es real. Mi Dios es Dios, porque únicamente él es Dios. Mi Dios sin igual.
¡Bendecido día!
«Adquiere la verdad y la sabiduría, la disciplina y el discernimiento, ¡y no los vendas!» (Pr 23:23 NVI)
Prof. Benjamín López Rivera, MEd
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