febrero 01, 2024

¿Son los testigos de Jehová teístas paganos, politeístas o monoteístas?

El teísta admite la existencia de alguna forma de divinidad, sea monoteísta, panteísta o politeísta. Un pagano es una persona que no es cristiana ni de ninguna de las otras grandes religiones monoteístas. El politeísmo es la creencia en la existencia de varios seres divinos o dioses. El monoteísmo es la creencia en la existencia de un solo Dios, omnipotente, omnipresente y omnisciente.

Navegando por las redes sociales me topé con un debate bastante interesante. La red social Quora, expuso a sus seguidores un debate cristológico. En el calor de la debática surge la siguiente pregunta, «¿Son los Testigos de Jehová teístas paganos por hacer que Jesús sea un "theos" creador griego en Juan 1:1 de su traducción NWT (TNM) mientras enseñan que Jesús es el Arcángel Miguel y rezan en su nombre, aunque la adoración de los ángeles está prohibida?»

De la argumentativa debática me llama la atención los argumentos cristológicos del debatiente Daniel Reyes. Con respecto al tema, el Sr. Reyes aduce: «Veo claramente que hay muchísima confusión respecto a éste tema. Además de una grave acusación sobre si los Testigos de Jehová somos politeístas o monoteístas?»

Antes que todo, la didáctica teológica cristiana, itero, la cristiana, cuenta con un currículo extraordinario de enseñanza bíblica. Como disciplina teológica distintiva enseña la Paterología (el estudio relacionado con el Padre como Dios), la Cristología (el estudio relacionado con Cristo como Dios) y la Pneumatología (el estudio relacionado con el Espíritu Santo como Dios). 

En la enseñanza jehovista, la cristología y la pneumatología están subordinadas a la paterología. La didáctica jehovista diserta que Dios el Padre es el Creador y el Ser Supremo. Al seguir los lineamentos de Carlos Taze Russell y, a partir de sus interpretaciones de las Escrituras, ven a Dios como el Padre, «una persona espiritual invisible» separada del Hijo. Creen que Dios es infinito, pero accesible. No es omnipresente, sino que tiene una ubicación en el cielo (Insight In The Scriptures volume 1, Watch Tower Bible & Tract Society, 1988, p. 969). Jesús el Hijo es un espíritu poderoso según su interpretación de Col 1:15, Pr 8:30 y Jn 1:14. Describen al Espíritu Santo como la fuerza activa de Dios, no como un ser personal. [Según ellos, ambos subordinados al Padre, mi cursiva](Watchtower Bible and Tract Society of Pennsylvannia (2021). «Capítulo 15: ¿Quién es Jesús?». Disfrute de la vida para siempre. Curso interactivo de la biblia. (Brasil: Watchtower Bible and Tract Society of Pennsylvannia): 63-66. ISBN 978-1-64644-155-6). Sr. Reyes, es cierto, hay muchísima confusión sobre el tema. Sin embargo, la confusión viene de los TJ, usted y su doctrina Aris. En cuanto a la acusativa sobre si los TJ son teístas paganos, politeístas o monoteístas no hay por qué exacerbarse. Defínase el término «acusación». Según la RAE, es la «Acción de inculpar, incriminar, imputar, denunciar, recriminar...». Itero, no se exacerbe. Nadie lo está acusando. Usted participó de un foro debático en el cual las personas dieron su opinión. Nadie lo está acusando. En cuanto a que los TJ son teístas paganos, politeístas o monoteístas, basado en la semántica de los términos antes mencionados, entiendo que la doctrina watchoweriana es teísta, pagana y politeísta. No es monoteísta. 

De acuerdo con su ponencia debática, usted infiere que en la Biblia se llama «dioses» a los gobernantes humanos. Inferir que la Biblia le llama a los seres humanos dioses para afirmar que Jesús es «un Dios creado» es inverosímil. Usted enuncia que el término utilizado para dioses es θεός theós. Sr. Reyes, este término puede utilizarse de forma adjetival o sustantival. Usted menciona el sustantivo אֵל, Ēl. Con respecto al mismo, usted aduce, «Según parece, estas palabras hebreas básicamente significan poderoso o fuerte, y se usan para referirse al Dios todopoderoso, a otros dioses o incluso a hombres (Sl 82:6; Jn 10:34)». ¡Según parece! dice usted. O sea, que usted está indeciso en cuanto a la semántica hebrea del término. El término אֵל puede ser utilizado como un simple sustantivo para referirse al Creador en general, como Elohim, lo que significa simplemente «Dios» o «dioses». Inferir que la Biblia le llama a los seres humanos dioses para tratar de evidenciar que Jesús es «un Dios creado» es inverosímil.

Por otro lado, usted afirma que el Verbo, o sea el λόγος lógos, es «un ser poderoso» porque Dios creó todas las cosas por medio de él (Jn 1:3). También diserta que llamar al Verbo «un dios» está de acuerdo con la profecía isaiana (9:6), donde se predice que el escogido de Dios sería llamado «Dios Poderoso» (en hebreo, ʼEl Gibbóhr), pero no «Dios Todopoderoso» (ʼEl Shaddái, como en Génesis 17:1; 35:11; Éxodo 6:3 y Ezequiel 10:5).

En primer lugar, es correcto, Dios creó todas las cosas por medio del Verbo. En segundo lugar, es incorrecto llamar al Verbo «un Dios» porque no es consono con el texto griego. En la gramática griega no existe el artículo indefinido. En ningún lugar de la Biblia se articula que Jesús es [un] Dios. El artículo indefinido [un] es un agregado taxativo de la doctrina Aris, plasmado por los TJ en su particular Biblia TNM. En el griego koiné hay aproximadamente 20 000 artículos. La función sintáctica del artículo es determinar si un sustantivo es definido o indefinido. En nuestra lengua contamos con los artículos indefinidos o indeterminados «un, una, unos, unas». El griego cuenta con 24 formas del artículo definido, pero como mencioné, no existe el artículo indefinido en el Koiné. Existen aproximadamente 25 000 manuscritos griegos del Nuevo Testamento. En ninguno de ellos aparece el artículo indefinido. Sr. Reyes, ¿Por qué no aparece el artículo indefinido? Porque no existe, y punto.

Es cierto, hay algunas fuentes que traducen este pasaje con el artículo indefinido, por ejemplo: el «Copto sahídico: ϨΝ ΤЄϨΟΥЄΙΤЄ ΝЄϤϢΟΟΠ ΝϬΙΠϢΑϪЄ, ΑΥШ ΠϢΑϪЄ ΝЄϤϢΟΟΠ ΝΝΑϨΡΜ ΠΝΟΥΤЄ. ΑΥШ ΝЄΥΝΟΥΤЄ ΠЄ ΠϢΑϪЄ

Transliteración copta: Hn teHoueite neFSoop nCi pSaJe auw pSaJe neFSoop nnaHrm pnoute auw neunoute pe ppSaJe (Sahidica 2.01. J. Warren Wells (2008).

Copto sahídico al español : En el principio existía el Verbo y el Verbo existía con el Dios y un Dios era el Verbo (Traducción al inglés -base de la traducción española).

El teólogo unitario Thomas Belsham traduce, «...y el Verbo era un dios» (Thomas Belsham, The New Testament, in An Improved Version, Upon the Basis of Archbishop Newcome’s New Translation: With a Corrected Text (1808).

El autodidacta bíblico unitario Benjamin Wilson, cofundador de la Iglesia de Dios de la Fe Abrahámica, un organismo cristiano adventista no trinitario, traduce, «y un dios era el Verbo» (Benjamin Wilson, The Emphatic Diaglott, 1864). 

El teólogo bautista Johannes Schneider traduce, «y semejante a un dios era el Logos» (Johannes Schneider, Das Evangelium nach Johannes, 1978).

El problema con las fuentes citadas por los TJ es que la mayoría son traducciones particulares de autores unitarios. Por ejemplo, el aparato griego «El Diaglotón Enfático» editado por el unitario Benjamin Wilson. Wilson utilizó el texto de la versión del antitrinitario cristadelfiano Johann Jakob Griesbach, basada en el Manuscrito Vaticano N.º 1209. Manuscrito aproximadamente del siglo IV. De hecho, después de la muerte de Benjamin Wilson, los derechos de autor pasaron a Charles Taze Russell, el entonces presidente de la Watch Tower Bible and Tract Society (Sociedad de Biblias y Tratados de la Torre del Vigía) y fundador de los Testigos de Jehová. La Sociedad Watchtower dispuso la edición en línea de manera gratuita a partir de 1990. Cabe señalar que para 1952 los derechos del Diaglotón Enfático expiraron y había pasado al dominio público. Otras denominaciones como la iglesia antitrinitaria «Los Cristadelfianos» publicó su propia edición con un prefacio nuevo. Cabe preguntar, siendo que en la gramática griega no existe el artículo indefinido, ¿De dónde las sectas antitrinitaristas lo sacan? Como mencioné, es un agregado taxativo de la doctrina Aris. Para el antitrinitarismo el término «divinidad» no equivale a deidad. Para ellos, Jesús es divino, pero no es Dios. Por eso, interpretan la cláusula inarticulada και θεος ην ο λογος «y el verbo era divino» (John M. P. Smith y Edgar J. Goodspeed, The Bible—An American Translation (1935).

Hay dos asuntos que se toman en cuenta con respecto a la traducción de Juan 1:1, (1) la teología -si la cláusula inarticulada και θεος ην ο λογος expresa que Jesús era el único Dios, o era un dios, o divinidad menor y completamente distinto de Dios. (2) la gramática -la cuestión estriba en la regla de Ernest Cadman Colwell, si aplica a Juan 1:1, y si es un estándar fiable por el cual las construcciones gramaticales de este tipo deben medirse.

Se ha señalado que la regla de Colwell no ayuda al determinar la definitud (Wallace Greek Grammar NT syntaxThe Journal of Theological Studies, NS, Vol. 62, Pt 2, October 2011 BRIAN J. WRIGHT Jesus as God: The New Testament Use of Theos in Reference to Jesus p.51-71 author|Murray J. Harris). Rodney J. Decker afirmó, «a menudo ha sido mal utilizada por los defensores bien intencionados de la deidad de Cristo». (A Summary of Colwell's Rule, 19 de noviembre de 2009).

Daniel B. Wallace argumenta que el uso de theos sin artículo (la falta del artículo definido antes del segundo theos) es debido a su uso como sustantivo cualitativo, describiendo la naturaleza o esencia del Verbo, no se debe a la regla de Colwell (Daniel B. Wallace, Greek Grammar Beyond the Basics: An Exegetical Syntax of the New Testament).

Con respecto al vocablo griego Θεός Theos, cuando Theos va precedido por el artículo ho «el», es decir, «el Dios», es Dios; pero cuando se escribe sin artículo es sólo «Dios». En una de las cláusulas del sublime prefacio joánico, al Padre se lo llama ὁ θεός ho Theos. Al λόγος lógos se lo llama θεός Theos. Esto no justifica la argumentativa jehovista que el Padre es el Dios todopoderoso y el Hijo un Dios poderoso de naturaleza inferior. Cabe señalar que el vocablo Theos sin artículo, también se usa frecuentemente con referencia al Padre, inclusive en este mismo capítulo (ver Jn 1:6, 13, 18; cf. Lc 2:14; He 5:39; 1 Ts 2:5; 1 Jun 4:12; 2 Jn 9). ¿Será posible que los TJ no hayan visto estos pasajes? ¡Increíble! A Jesús también se lo nomina «Dios» (Hb 1:8, 9; Jn 20:28). De manera que el uso del vocablo Theos, con o sin el artículo, no se puede emplear para establecer diferencias entre el Padre y el Hijo. El Padre es Theos y Ho Theos, al igual el Hijo. Muchas veces, la ausencia del artículo en griego denota una cualidad especial. En ese caso, el sustantivo no se puede traducir con el artículo indefinido «un». Por otro lado, si Juan hubiera usado el artículo definido cada vez que escribía la palabra Theos, estaría indicando que existe una sola persona divina, el Padre (unitarismo). Pero Juan 1:1 declara: «En el principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era theos». Si hubiese usado sólo ho theos, el pasaje aparecería así: «En el principio era el λόγος y el λόγος era con ὁ θεός, y el λόγος era ὁ θεός. Pero, recuerde que Juan 1:14 identifica el λόγος con Ἰησοῦς Iesoús «Jesús». Si sustituimos el vocablo λόγος por el sustantivo Ἰησοῦς, tendríamos la siguiente lectura: «En el principio era Ἰησοῦς, y Ἰησοῦς era con ὁ θεός, y Ἰησοῦς era ὁ θεός». En otras palabras, «En el principio era la Palabra, y la Palabra era con el Padre, y la Palabra era el Padre». Esto es un error desde el punto de vista teológico conceptual. Deduzco que a Juan no le quedó otro recurso que usar ὁ θεός una vez, y a la siguiente Θεός. La ausencia del artículo, en el segundo caso, no se puede esgrimir como argumento en contra del concepto de la igualdad del Padre y del Hijo. Robertson argumenta: «El punto de vista de Juan es el del Antiguo Testamento y no el de los estoicos ni siquiera el de Filón, que usa el término Λογος, pero no la concepción de Juan de la preexistencia personal. El término Λογος se aplica a Cristo sólo en Juan 1:1; Juan 1:14; Apocalipsis 19:13; 1 Juan 1:1 "respecto al Verbo de vida" (un argumento incidental para la identidad de la autoría). Hay una posible personificación de "la Palabra de Dios" en Hebreos 4:12. Pero la preexistencia personal de Cristo es enseñada por Pablo (2 Corintios 8:9; Filipenses 2:6; Colosenses 1:17) y en Hebreos 1:2 y en Juan 17:5.» Por otro lado, articula con respecto al imperfecto «ην», «Tres veces en esta oración, Juan usa este imperfecto de ειμ para ser, lo que no transmite ninguna idea del origen de Dios o del Logos, simplemente existencia continua. Un verbo bastante diferente (εγενετο, llegó a ser) aparece en el versículo Juan 1:14 para el comienzo de la Encarnación del Logos. Vea la distinción claramente trazada en Juan 8:58 "antes que Abraham viniera (γενεσθα) yo soy" (ειμ, existencia eterna). (Cuadros de palabras del NT de Robertson). En tercer lugar, usted diserta que llamar al Verbo «un dios» está de acuerdo con la profecía isaiana (9:6), donde se predice que el escogido de Dios sería llamado «Dios Poderoso» (en hebreo, ʼEl Gibbóhr), pero no «Dios Todopoderoso» (ʼEl Shaddái, como en Génesis 17:1; 35:11; Éxodo 6:3 y Ezequiel 10:5).

Gibbōwr del hebreo גִּבּ֔וֹר «poderoso Dios». Šadday del hebreo שַׁדַּ֔י «Dios todopoderoso».

¿Cuál es la diferencia entre estos términos? La diferencia entre los términos «Gibbōwr» y «Šadday» radica en su semántica. Gibbōwr se define como «poderoso» o «fuerte» en sentido general. A menudo se utiliza para describir a Dios como el todopoderoso, el que tiene el poder y la fuerza sobre todas las cosas. Este término destaca la fortaleza y el poder de Dios en su totalidad. Šadday se traduce como «Dios todopoderoso» o «Dios omnipotente». Este término se encuentra más frecuentemente en el Antiguo Testamento y, se utiliza para enfatizar la suprema autoridad y capacidad de Dios para hacer cualquier cosa. Ambos términos son utilizados en la Biblia para describir a Dios en distintos contextos, resaltando diferentes aspectos de su divinidad y poder. Mientras que gibbōwr se centra en la fuerza y el poder en general, šadday destaca la omnipotencia de Dios en sus acciones y capacidad para hacer cualquier cosa. Es importante tener en cuenta que los términos gibbōwr y šadday no niegan ni contradicen la divinidad de Dios. Son diferentes formas de describir y resaltar aspectos de su naturaleza y poder. Para más información ver «Logos Biblia.chat». 

El hecho que el término šadday no aparezca adjetivizado al sustantivo Jesús en el Nuevo Testamento no significa nada. Basta con la disertación paulina: «quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos.» (Flp 2:6-7 NVI). Soy conciente de que en su estado encarnado, itero, en su estado encarnado, el hombre Cristo Jesús no era el Señor Dios todopoderoso. De inmediato aclaro que no estoy diciendo que Jesús no era Dios. Era Dios encarnado como dice Juan (Jn 1:1-3, 14) con sus atributos divinos limitados como expone Pablo (Flp 2:7). Me refiero a que no vino como el Señor Dios todopoderoso (Flp 2:6), con todo su esplendor y gloria (Jn 17:5; cf. Is 53:2). No creo que la naturaleza humana de Jesús se haya fusionado o vuelta omnipotente a través de la unión con el Hijo de Dios. La clave para entender que el hombre Cristo Jesús no era el Señor Dios todopoderoso en la carne está en lo que se conoce como la «Trinidad económica». Esta trata de las relaciones interpersonales dentro del Dios triuno. Dentro de las relaciones intratinitarias cada persona divina ejerce un rol en el plan salvífico. El Padre se revela al hombre desde la creación. Nos muestra su amor y misericordia al designar al Hijo y al Espíritu Santo en la consumación de su plan para salvar a la humanidad. El rol que ejerce el Hijo en la Trinidad económica consiste en la subordinación funcional temporaria y voluntaria con el propósito de obtener la salvación de la humanidad (Jn 5:19; 8:28, 54; 14:10, 28; 17:5; Flp 2:5-11; Col 1:18-20; Ef. 1:23; Hb 1:8; 1 Cor 15:20-28). Si entendemos el rol de cada Persona divina en la economía del Dios triuno, entonces, comprenderemos que el hombre Cristo Jesús no era el Señor Dios todopoderoso en la carne. Permítame explicarlo de esta manera, analicemos brevemente uno de los pasajes antes expuestos. Me refiero a Filipenses 2:5-12, en específico los versos 6 y 7. Pregunto, ¿Quién era el Hijo de Dios antes de encarnarse? De acuerdo con Pablo, era de naturaleza igual a Dios. El Hijo era [ἴσα θεῷ (ísa Theú ísa dseú «igual a Dios»)] (Flp 2:6). En palabras simples, el Hijo es por naturaleza Dios. Además, Juan enuncia que Jesús era [Υἱὸς Θεοῦ (Huiŏs Theou, juíos dseoú, literalmente «Hijo Dios» o «Hijo (de) Dios»)] (Jn 10:36). El título Υἱὸς Θεοῦ ciertamente evoca un entendimiento divino. Juan reserva este título para el Señor. No usa el sustantivo Huiŏs para referirse al creyente. Para el creyente usa τέκνα tékna, τέκνἱον téknion «hijo producido» o «engendrado». Él es Huiŏs porque es por naturaleza Dios. Si Jesús es por naturaleza ísa Theú «igual a Dios», entonces, los atributos divinos como omnipotencia, omnipresencia, omnisciencia son innatos en él. ¿Pero qué ocurrió con esos atributos? La respuesta está en el versículo 7. Cabe preguntar, ¿Quién era el Hijo de Dios después de encarnarse? El mismo Jesús dijo que él era, «El Hijo del Hombre» [ὁ υἱὸς τοῦ ἀνθρώπου (ho huiŏs ánthrōpos «El Hijo del Hombre»)] (Mt 20:28). El título favorito con el cual el Salvador se designa a sí mismo de una manera distintiva. Encontramos este título en Daniel 7:13 en arameo אנשׁ בר bar 'ĕnâsh. El título dianélico bar 'ĕnâsh es mesiánico. Vine aduce: «En tanto que se trata de un título mesiánico, es evidente que el Señor se lo aplicaba a sí mismo de una manera distintiva, porque indica más que la condición de Mesías, la de cabeza universal por parte de aquel que es Hombre. Por ello, acentúa su condición humana, de un orden singular en comparación con el de los otros hombres, porque de él se declara que es del cielo (1 Cor 15:47), e incluso cuando estaba aquí abajo, era «el Hijo del Hombre, que está en el cielo» (Jn 3:13). Como Hijo del Hombre, tiene que ser apropiado espiritualmente como condición para poseer la vida eterna (Jn 6:53). En su muerte, como en su vida, la gloria de su condición humana se manifestó en la absoluta obediencia y sumisión a la voluntad del Padre (Jn 12:23; 13:31); y en vista de esto, le ha sido dado todo el juicio a él, que juzgará con un pleno conocimiento experimental de las condiciones humanas, el pecado exceptuado, y ejercerá el juicio compartiendo la naturaleza de aquellos que serán juzgados (Jn 5:22, 27). Él no solo es hombre, sino que es «Hijo del Hombre»; no por generación humana sino, en base del uso semita del término, por participar de las características de la humanidad (a excepción del pecado) que pertenecen a la categoría de la humanidad» (Diccionario Vine NT). Pablo afirma que Jesús era ísa Theú «igual a Dios» (Flp 2:6), pero al tomar la forma humana se hizo homoíōma «semejante» a los hombres (Flp 2:7). Semejante en el sentido de participar de las características de la humanidad, a excepción del pecado. Por lo tanto, podemos deducir que si su naturaleza era semejante a la nuestra después de su encarnación, entonces, es obvio que el Hijo de Dios al decidir humillarse voluntariamente como ser humano velara sus atributos divinos. Con razón dijo: «No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del Padre, que me envió» (Jn 5:30). Como mencioné, la clave para entender que el hombre Cristo Jesús no era el Señor Dios todopoderoso está básicamente en su subordinación voluntaria. Filipenses 2:6 «Igual al Padre, según su aseidad». Filipenses 2:7 «inferior al Padre» según su humanidad». Por eso, pienso que en su estado encarnado (corporal limitado), el hombre Cristo Jesús no era el Señor Dios todopoderoso porque al revestir su divinidad de humanidad decidió por sí mismo limitarse para poder ofrecer victoria en todo el sentido de la palabra. Por lo tanto, no pudo haber venido como el Señor Dios todopoderoso con toda su gloria y esplendor (Jn 17:5) porque de esa manera no podía acercarse al ser humano. Me parece que la verdadera piedra de tropiezo del antitrinitarismo surge debido a una concepción excesivamente antropomórfica de Dios, es decir, pensar en Dios en términos humanos finitos, cuando en realidad estamos tratando con un Dios infinito capaz de hacer posible lo imposible. Eso pasa cuando el ser finito trata de explicar al Infinito. Me parece escuchar a lo lejos un eco que dice, «¿Descubrirás tú los secretos de Dios? ¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso?» (Job 11:7). Esta pregunta presenta el problema que confronta el ser humano en su esfuerzo para entender al Infinito. El hombre finito no puede comprender al Infinito. Me parece que la Biblia dice: «Hagamos al hombre a nuestra imagen» (Ge 1:26). No dice: «Hagamos a Dios a nuestra imagen». Lamentablemente, el antitrinitarismo en su concepción excesivamente antropomórfica de Dios, ha creado a Dios a su imagen, es decir, ha creado su propio «dios» basado en una perspectiva incorrecta. Hasta el punto de deducir que Cristo era un hombre común y corriente como nosotros. ¡Increíble! Por supuesto que no lo era. Era Dios encarnado (Jn 1:14).

Usted dice: «Nos identificamos como monoteístas porque en el sentido completo de la palabra «Dios», la Biblia enseña que sólo hay uno. Aquel que es nuestro creador y digno de nuestra adoración (sólo uno, Jehová también conocido como Yavé o Yawe, entre otras traducciones debe recibir éste trato».

En realidad, el jehovismo no es monoteísta. La TNM estipula lo contrario. Establece explícitamente la diferencia entre el Dios todopoderoso Jehová y el Dios poderoso Jesús. Tremendo problema para usted Sr. Reyes que se autodomina monoteísta. Si usted afirma que hay un Dios todopoderoso y otro Dios poderoso, entonces, son dos dioses, por lo tanto, los TJ son politeístas no monoteístas. Los TJ afirman que el cristianismo es completamente pagano, sin embargo, vemos que este apelativo es propio de su didáctica bíblica. Usted defiende la tesis que Jehová es el único Dios todopoderoso. Permítame decirle que su tesis es ambigua. Si comparamos al Señor con las demás deidades, no hay dudas que el Señor es el Todopoderoso. Si usted dice que Jesús no es todopoderoso por el hecho de que en Isaías 9:6 lo llama Gibbōwr «Dios Poderoso», entonces, Jehová tampoco es todopoderoso porque en Isaías 10:21 es llamado Gibbōwr «Dios Poderoso». Por lo tanto, la expresión de Isaías 9:6 no puede hacer alusión a un dios desigual. Su doctrina Aris se prescinde de la Biblia para fomentar su didáctica particular.

Usted enuncia que hay muchas criaturas espirituales que poseen características divinas, tal como Jesucristo, Satanás, los ángeles y los demonios. Corrección, tanto Satanás como los demás ángeles son seres creados. No son seres divinos. Ningún ser creado posee divinidad. Solamente los TJ articulan que Jesús es un ser creado en apoyo a la doctrina Aris.

Usted verbaliza que en los textos griegos originales de Juan 1:1 la palabra «Dios» (en griego, theós) aparece dos veces, pero con funciones gramaticales diferentes. La primera vez, hay un artículo definido antes de la palabra «Dios», pero la segunda vez no ocurre eso, no hay ningún artículo. Que esto les ha llamado mucho la atención a los expertos. Por ejemplo, la obra «Apuntes de cristología» señala el uso de «Dios» sin artículo no hace referencia a una persona, sino que equivale a un adjetivo. Podríamos traducir que el Verbo era divino, era de naturaleza divina. 

Aunque su argumento ha sido refutado anteriormente, permítame decir dos cosas, primero, sea honesto e íntegro con el lector no académico. Me refiero al lector que desconoce las lenguas bíblicas. No existen manuscritos originales de la Biblia. No existe ningún manuscrito prístino, o sea, que se mantenga inalterado, puro, tal como era en su forma primera. Solo existen copias de copias. Aproximadamente, 1600 manuscritos del Antiguo Testamento, y casi 25 000 del Nuevo Testamento. Con más de 750 mil variantes. Segundo, el asunto que la última parte de la cláusula joánica se puede traducir «el Verbo era divino, o era de naturaleza divina» tiene sus objeciones y complicaciones. Si es que el Verbo es de naturaleza divina igual al Padre, no hay objeción alguna porque Juan lo afirma así. El problema es que usted por conducto del Cuerpo Gobernante le dan una semántica diferente al término «divinidad». Todo se debe a la doctrina Aris que niega taxativamente la aseidad de Cristo. Su cristología es controversial. Es todo lo opuesto a la cristología joánica. 

También aduce que hay muchísimas ocasiones en dónde se les llama dioses a diferentes criaturas creadas, sin embargo, una forma más fácil de entenderlo sería que poseen características que normalmente se le atribuyen a Dios y que sus creaciones tienen la capacidad de imitar.

¿Qué usted dijo? ¡Que poseen características que normalmente se le atribuyen a Dios y que sus creaciones tienen la capacidad de imitar! Permítame corregirle. Moisés escribió que fuimos hechos a imagen y semejanza de Dios. En ningún momento escribió que el hombre creó a Dios a su imagen y semejanza. Cuidado con la argumentativa de que los seres humanos poseen características divinas que normalmente se le atribuyen a Dios. Se presta para confusión. De hecho, el autor genesiano en ningún momento escribió que los seres humanos poseen características divinas. Somos partícipes de la naturaleza divina (2 Pe 1:4), no seres divinos. No somos Alter Christus «otro Cristo» ni Ipse Christus «el mismo Cristo». No somos seres divinos. Esa es una herejía católica romana.

Usted comentó que la Biblia no apoya el politeísmo. Que Jesús dijo: «Adora a Jehová tu Dios y sírvele solo a él» (Mt 4:10). Permítame corregirle. En primer lugar, las palabras del relato sanmateano fueron dirigidas exclusivamente a Satanás. No había nadie más en el desierto. En segundo lugar, usted está en lo correcto; la Biblia no apoya el politeísmo. Sin embargo, usted por conducto del Cuerpo Gobernante basado en la doctrina Aris, apoyan la teoría de un Dios Todopoderoso (Jehová) y un Dios Poderoso (Jesús). Esto en todo el sentido de la palabra se le conoce como politeísmo. 

Por último, se dice: «Ya con ésto claro pasemos a explicar quién es el arcángel Miguel. Todo indica que Miguel es un nombre que da la Biblia a Jesús antes y después de su vida en la Tierra».

En primer lugar, créame que su argumentativa exegética es confusa. Desconoce los principios básicos de la interpretación bíblica. Nada más que decir en cuanto a esto. En cuanto a que es lógico decir que el Arcángel Miguel, es el mismo Cristo, itero lo antes expuesto en otros de mis escritos, «Podemos hacer un breve análisis de las evidencias lingüísticas, literarias e históricas que se tienen al respecto. Los TJ dicen: «Jesús no es Dios y nunca reclamó serlo» (Should You Believe…?, 2000). Se puede entender «...por las escrituras que Jesús es el arcángel Miguel» (The Watchtower, pag. 29, 1979). «El gran príncipe Miguel es nada menos que el mismo Jesús» (The Watchtower, pag. 29, 1984). «Existe evidencia escritural para concluir que Miguel era el nombre de Jesucristo antes que dejara el cielo y después de su regreso» (Revista «El Atalaya», ed. 15 de mayo de 1969, pág. 309). La evidencia presentada por los TJ se encuentra en 1 Tesalonicenses 4:16 y Judas 9, «...el ángel principal, tanto en poder y autoridad, es el arcángel, Jesucristo, también llamado Miguel» (The Truth About Angels, 2001. Disponible en: www.watchtower.org). 

Permítame corregirle, los cinco (5) pasajes que mencionan las Escrituras con respecto al nombre Miguel, son: (Dn 10:13, 21; 12:1; Jds 9; Ap 12:7), pero ninguno identifica explícitamente a Miguel con Cristo. Con respeto al nombre Miguel, en hebreo es מִיכָאֵל, Mi-kha-El, [מִי Mi «¿quién?»], [כָ kha «es como»], [אֵל El «Dios»], literalmente «¿Quién es como Dios?». En griego es Μιχαήλ, Mijael, «Miguel» transliterado del hebreo con igual significado. Si los TJ afirman que Miguel era el nombre de Jesús, antes de venir a este mundo, y que ambos son el mismo personaje es porque subyacentemente, reconocen que Cristo es Dios «con nosotros está Dios» (Mt 1:23 TNM). Sin duda alguna, una vez más los TJ evidencian que Jesús es Dios. Aunque en sus últimos escritos su cristología ha sufrido algunos cambios. Antes disertaban que Jesús no era Dios. Posteriormente, ante la presión teológica protestante han aceptado que Jesús es Dios. Sin embargo, postulan erróneamente que es «un dios menor». Esto los convierte en politeístas. El trinitarianismo cree en un solo Dios. El dilema del jehovismo está en su sincretismo religioso. Es un sistema religioso que ha recogido las migajas heréticas de cuanta religión existe. No tienen una teología propia. En sus escritos citan a autores de diferentes religiones para defender sus posturas. Por cierto, los citan fuera de contexto. Fíjese en sus mitos: aducen que Jesús fue la primera criatura creada por Jehová (doctrina Aris). Dicen que el Arcángel Miguel es una criatura creada por Jehová que se encarnó en Jesús. Su sincretismo religioso tiende a confundir. Por cierto, muy peligroso. Por un lado, niega la aseidad de Jesús, por otro lado evidencia con su Biblia TNM la aseidad de Jesús. Los TJ se contradicen. En su cristología afirman que Jesús es divino, pero no deidad. Por eso, hacen alusión a Salmos 82:6 para decir que los ángeles son dioses, o sea, seres divinos, a sí también los gobiernos de este mundo para llegar a la errónea conclusión que Jesús como hombre era un ser divino, no deidad como Jehová.

En cuanto a qué significa orar en el nombre de Miguel o Jesús. Usted dice, «Dios desea que dirijamos nuestras oraciones a Él, por medio de Jesús. Ojo, no se está orando a ningún ser creado, sino sólo a Jehová Dios. Jesucristo cumple el papel de mediador entre Dios y el hombre y por lo general concluimos las oraciones, por ejemplo, con un: "te hacemos llegar esta oración en nombre de tu hijo Jesucristo, amén». 

Permítame preguntarle, ¿Recibió Jesús adoración de otros?

Usted contestará, no. Pero, la respuesta bíblica es, sí. La literatura neotestamentaria revela que Jesús fue adorado en muchas ocasiones, por ejemplo, el relato sanmateano dice que un leproso sanado por Jesús le adoró (Mt 8:2). Una autoridad gubernamental se postró ante Jesús después de que él sanó a su hijo (Mt 9:18). Los discípulos le adoraron después que él caminara sobre las aguas turbulentas (Mt 14:33). La mujer cananea le adoró (Mt 15:25). La madre de Santiago y Juan también se postró ante Jesús (Mt 20:20). Un hombre atormentado por espíritus malignos vio a Jesús de lejos, corrió, y se arrodilló ante él (Mc 5:6). Un ciego que había sido sanado por Jesús le adoró (Jn 9:38). Después de la resurrección, cuando los discípulos vieron a Jesús le adoraron (Mt 28:17).

Uno de los pasajes más significativos con respecto a la adoración a Jesús se encuentra en Apocalipsis 5:8-9, «Cuando lo tomó, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero. Cada uno tenía un arpa y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones del pueblo de Dios. Y entonaban este nuevo cántico: «Digno eres de recibir el rollo escrito y de romper sus sellos, porque fuiste sacrificado, y con tu sangre compraste para Dios gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación.» (Ap 5:8-9 NVI). El término griego en la estructura de Ap 5:8 es el verbo πίπτω piptó, caigo postrado (Concordancia Strong). 

Juan escribió: «Me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas. Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios» (Ap 22:8-9). Sr. Reyes, la TNM aduce que Jesús es Dios. En realidad, dice más, lo llama «Dios Poderoso» (Is 9:6). Entonces, como Dios Poderoso es el Creador, por lo tanto, debe ser adorado. La Biblia dice: «Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.» (Ap 14:6). Usted dirá, ese pasaje se refiere única y exclusivamente al Padre. Sr. Reyes, no hay problema con eso porque Juan y Pablo también se refieren a Jesús como el Creador de todo (Jn 1:1-3; Col 1:16).

Más allá del razonamiento inútil de que debemos honrar, y no adorar el nombre de Jesús porque no es Dios todopoderoso, examine las palabras de Filipenses 2:6-9, 10, 11, donde enuncia explícitamente: «quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse... Por eso, Dios lo exaltó hasta lo sumo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor...» (Flp 2:6-11 NVI, cf. Is 45:23; Ro 10:9; 14:11).

Sr. Reyes, usted por conducto del Cuerpo Gobernante dice que Dios creó al Hijo, pero nunca han demostrado un pasaje bíblico explícito que lo sostenga.

Que su Palabra pueda satisfacer su necesidad espiritual en este día. Confío que así será. Cuenta con mi Dios. Mi Dios es real. Mi Dios es Dios, porque únicamente él es Dios. Mi Dios sin igual.

¡Bendecido día!

«Adquiere la verdad y la sabiduría, la disciplina y el discernimiento, ¡y no los vendas!» (Pr 23:23 NVI)

Prof. Benjamín López Rivera, MEd

Con excepción de las fuentes citadas, el contenido literario es propiedad del autor. Si desea compartir la información, por favor, dé los créditos a las fuentes citadas como también a: bibliondidaskalia.blogspot.com

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