¿Quién es, realmente, el gobernante del cosmo, Dios o Satanás?
Los TJ enseñan que el orden mundial está bajo el control de Satanás. Que el mismo terminará por intervención directa de Jehová (Dios), quien utilizará a Jesucristo para establecer plenamente su gobierno celestial en la tierra. Jesucristo destruirá a los seres humanos porque los gobiernos son malvados y controlados por Satanás. Según los TJ, están creando una sociedad limpia de verdaderos adoradores que pueden vivir para siempre (Doctrina de los Testigos de Jehová. Disponible en: https://es.m.wikipedia.org/wiki/Doctrinas_de_los_testigos_de_Jehov%C3%A1).
Los neoarrianos TJ dicen que el gobernante de este mundo es Satanás. En su página web interpelan «¿Quién es, realmente, el gobernante de este mundo? Muchas personas responderían a esa pregunta con una sola palabra: Dios. No obstante, es significativo que la Biblia no dice en ningún pasaje que Jesucristo o su Padre sean quienes realmente gobiernen este mundo. Por el contrario, Jesús dijo: "El gobernante de este mundo será echado fuera". Además dijo: "El gobernante del mundo viene. Y él no tiene dominio sobre mí". (Juan 12:31; 14:30; 16:11.) Por tanto, el gobernante de este mundo está en oposición a Jesús. ¿Quién será este gobernante? («¿Quién es, realmente, el gobernante del mundo?» Disponible en: https://www.jw.org/es/biblioteca/libros/Qui%C3%A9n-es-realmente-el-gobernante-del-mundo-tratado-n%C3%BAm-22/Qui%C3%A9n-es-realmente-el-gobernante-del-mundo/).
Del argumento jehovista se desprende que Dios no es quien gobierna. La Biblia no dice en ningún pasaje que Jesucristo o el Padre son quienes realmente gobiernen este mundo.
Contrario a la deducción jehovista, la Biblia dice que «Dios gobierna al mundo con gran poder eternamente...» (Sl 66:7). En otras versiones versa para «siempre» (עוֹלָם ʻôlâm). Muestra que Dios interviene con su universo, pero con frecuencia permite que las cosas sigan su curso natural. En pasajes joánicos se adjetiva a Satanás como «gobernante de este mundo» (Jn 12:31; 14:30; 16:11). En textos paulinos «el príncipe de la potestad del aire» (Ef 2:2), «dios de este mundo» (2 Cor 4:4). A diferencia del argumento jehovista que solidifica a Satanás como el rey de reyes y señor de señores con dominio absoluto de este mundo, es Dios quien mantiene el control. El verso isaiano reza: «Yo soy el único Dios, y mantengo bajo control todo lo que pasa en este mundo» (Is 41:4, TLA). El verso salmódico aduce: «El Eterno estableció en los cielos su trono, y su reino domina sobre todos» (Sl 103:19). Cuando las Escrituras enuncian que Satanás es dios de este mundo o tiene poder sobre el mundo, es significativo recordar que el dominio es sobre el mundo de los incrédulos, «No amen al mundo ni nada de lo que hay en él. Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque nada de lo que hay en el mundo —los malos deseos de la carne, la codicia de los ojos y la arrogancia de la vida—, proviene del Padre, sino del mundo.» (1 Jn 2:15-16 NVI, cf. Ro 12:2). Los cristianos no están bajo el dominio de Satanás (Col 1:13; Ef 5:8; 1 Pe 2:9). Los cristianos pasan por adversidades como todo, pero esto no quiere decir que están bajo el dominio del maligno (Stg 1:12; 2 Cor 13:5). El apóstol Juan diserta: «Sabemos que somos de Dios, y que el resto de la gente en el mundo está dominada por el diablo.» (1 Jn 5:19 TLA). Pablo aduce: «El dios de este mundo ha cegado la mente de estos incrédulos, para que no vean la luz del glorioso evangelio de Cristo, el cual es la imagen de Dios.» (2 Cor 4:4). En estos pasajes se hace un contraste entre los hijos de Dios y los hijos del mundo. Los primeros pertenecen al Señor. Son los que han aceptado al Señor como su salvador. Los segundos, es decir, los incrédulos, los cegados por el maligno, están bajo su dominio.
Algunos aducen que el Señor permite que las cosas sigan su curso natural. Que no es un dictador. Que permite el libre albedrío, o sea, que cada quien ejerce su derecho en la toma de decisiones. Que es por eso que Dios permite que todo siga su curso natural. Le permite a Satanás realizar sus acciones, pero limitadamente.
Pienso que Dios tiene el control de todo. Recuerde el mensaje jesuano dirigido a Poncio Pilato: «Ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba...» (Jn 19:11). Observe como dice: «si no te fuese dada de arriba». Dios es la autoridad absoluta. Él tiene el control. Esto lo podemos percibir en los primeros capítulos del libro de Job. Aunque el patriarca pasó por diferentes adversidades debido a las acciones de nuestro némesis, la Biblia muestra que este enemigo pudo hacer únicamente lo que Dios le permitió «Todas sus posesiones están en tus manos, con la condición de que a él no le pongas la mano encima.» (Job 1:12 NVI). Aunque no entendamos el proceder de Dios en su universo, debido a nuestras limitaciones, él está en control de todo.
Los títulos «príncipe de este mundo» (Jn 12:31; 14:30; 16:11), «dios de este siglo» (2 Cor 4:4) y «príncipe de la potestad del aire» (Ef 2:2) tienen que ver con la autoridad del cosmo usurpada por Satanás. No necesariamente, exponen un dominio absoluto de Satanás como lo afirma el culto sectario jehovista. Según la didáctica jehovista, se percibe que todo el mundo está bajo el reino de Satanás. Cabe preguntar, ¿Ellos también? o ¿Son la excepción? Porque en su sitio oficial JW.org enuncian que Dios estableció su Reino en el cielo en 1914.
Resumamos, los TJ interpelan «¿Quién es, realmente, el gobernante de este mundo? Muchas personas responderían a esa pregunta con una sola palabra: Dios. No obstante, es significativo que la Biblia no dice en ningún pasaje que Jesucristo o su Padre sean quienes realmente gobiernen este mundo. Observe una vez más, «la Biblia no dice en ningún pasaje que Jesucristo o su Padre sean quienes realmente gobiernen este mundo». ¡Qué la Biblia no dice nada! Mientras que la Biblia diserta que «Dios gobierna al mundo con gran poder eternamente...» (Sl 66:7), los TJ dicen lo contrario. ¿Quién se contradice, la Biblia o los TJ? Por supuesto, los TJ.
Que su Palabra pueda satisfacer su necesidad espiritual en este día. Confío que así será. Cuenta con mi Dios. Mi Dios es real. Mi Dios es Dios, porque únicamente él es Dios. Mi Dios sin igual.
¡Bendecido día!
«Adquiere la verdad y la sabiduría, la disciplina y el discernimiento, ¡y no los vendas!» (Pr 23:23 NVI)
Prof. Benjamín López Rivera, MEd
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