julio 01, 2023

El paracaídas espiritual

Antes de Jesús haber sido lanzado al campo de las tentaciones tenía un paracaídas -espiritualmente hablando muy seguro. Mencionemos algunas de las circunstancias que precedieron a la tentación de Jesús.

1. Estaba en un estado de ánimo devoto antes de su tentación.

2. Se comprometió en un acto público de obediencia a la voluntad de su Padre, antes de bajar a las aguas bautismales. O sea, antes de la tentación.

3. Su estado de ánimo era humilde antes de la tentación.

4. Había sido bendecido por garantía celestial por su filiación con el Padre antes de la tentación.

5. Fue acompañado por el Espíritu Santo antes de ser tentado.

6. Se había separado del mundo antes de la tentación.

El paracaídas de Jesús era seguro. Él sabía quien lo había empacado antes de ser lanzado al campo de las tentaciones. Una de las funciones del paracaídas es la de moderar la velocidad en el aire. La vida de Jesús fue moderada desde su nacimiento «creció en sabiduría y estatura» (Lc 2:52). Apesar de que sabía quien era él: «el Hijo de Dios» (Mt 3:17; 17:5), y cual era su misión «buscar lo que se había perdido» (Mt 1:21; 15:24; 18:11) moderó su velocidad y sufrió la humillación «porque fue tentado en todo» (Hb 4:15). Otra función del paracaídas es evitar o disminuir el golpe de una caída. La gracia de Dios lo sostuvo «Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia [...]» (Hb 5:7-8). 

El paracaídas de Jesús era seguro porque estaba en las manos del mejor aparejador de paracaídas, el Padre celestial. Él había venido para hacer la voluntad del Padre: «Porque he descendido del cielo, no para hacer Mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.» (Jn 6:38 NBLA). Había sido bendecido por garantía celestial de su filiación con el Padre antes de su tentación. Se había comprometido en un acto público de obediencia a la voluntad de su Padre antes de bajar a las aguas bautismales. O sea, antes de las tentaciones.

La tentación está al acecho (1 Pe 5:8). Tarde o temprano vendrá, pero no sabemos cuándo. Por eso, la advertencia: «Permanezcan despiertos y oren para que no caigan en tentación. El espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil.» (Mt 26:41 NVI). 

Cuando algunos cristianos son lanzados al aire de las tentaciones caen porque su paracaídas no está correctamente organizado por el mejor aparejador que es Cristo Jesús: «Pues por cuanto Él mismo fue tentado en el sufrimiento, es poderoso para socorrer a los que son tentados.» (Hb 2:18). No podemos vivir en desobediencia y, a la misma vez reclamar la bendición de Dios: «Hoy les doy a elegir entre la bendición y la maldición: bendición, si obedecen los mandamientos que yo, el Señor su Dios, hoy les mando obedecer. Y maldición, si desobedecen los mandamientos del Señor su Dios.» (Dt 11:26-27).

Si nosotros analizamos las circunstancias que precedieron a la tentación de Jesús, a saber, devoción, compromiso, humillación, unción, separación del mundo, si las ponemos en práctica habrá victoria. El Señor nos ayudará en el proceso. Pero debes saber que en el proceso hay que vivir como Dios quiere: «Todo esto demuestra que el Señor sabe librar de la prueba a los que viven como Dios quiere [...]» (2 Pe 2:9 NVI). Sabemos que Dios es fiel, justo y misericordioso: «Él hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos» (Mt 5:45), sin embargo, libra de la prueba a los que viven como Él quiere. ¡Oiga! ¿A quien es dado el Espíritu Santo? El Espíritu Santo es dado a los que obedecen (He 5:32) no al que está en desobediencia.

Entre las diferentes funciones que tiene el paracaídas solamente mencioné dos: moderar la velocidad y evitar o desminuir el golpe. El cristiano debe moderar su velocidad en la predicación del evangelio de Jesucristo. No debe apresurarse si su paracaídas espiritual no está empacado con un buen testimonio. Créame que un buen testimonio evita grandes golpes.

No lo olvide, el paracaídas debe estar correctamente empacado antes de ser lanzado al campo de las tentaciones. Cristo es el mejor aparejador de paracaídas. Cuando su vida parezca ir en caída libre, agarrece del paracaídas divino.

A propósito, ¿Quién empacó su paracaídas hoy?

Que su Palabra pueda satisfacer su necesidad espiritual en este día. Confío que así será. Cuenta con mi Dios. Mi Dios es real. Mi Dios es Dios, porque únicamente él es Dios. Mi Dios sin igual.

¡Bendecido día!

«Adquiere la verdad y la sabiduría, la disciplina y el discernimiento, ¡y no los vendas!» (Pr 23:23 NVI)

Prof. Benjamín López Rivera, MEd

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