noviembre 30, 2022

Tu actitud determinará el efecto de tu aflicción

Hay un aforismo que dice: «Lo que salga de tu boca determinará tu aflicción o bendición». No sé cuál sea su aflicción en este momento. Dios permite que las cosas sucedan con un propósito (Ro 8:28). Procure que el enemigo no le quite la paz. No olvide que él se disfraza como ángel de luz (2 Cor 11:14), pero anda como león rugiente buscando a quien devorar (1 Pe 5:8).

Toda aflicción tiene su propósito. Sin embargo, es usted quien determina el camino a seguir. El deseo del Espíritu Santo es poder dirigir su camino: «Ya sea que te desvíes a la derecha o a la izquierda, tus oídos percibirán a tus espaldas una voz que te dirá: 'Este es el camino; síguelo'» (Is 30:21 NVI). Sea cual sea su aflicción no tome decisiones sin consultar a Dios, porque «Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte» (Pr 14:12 RVR 1960). «Pues confía de todo corazón en el Señor y no en tu propia inteligencia. Ten presente al Señor en todo lo que hagas, y él te llevará por el camino recto» (Pr 3:5-6). Ese camino de rectitud solo lo encontrará en Jesús quien adujo: «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre si no es por mí» (Jn 14:6). Sin embargo, es usted quien determinará el camino a elegir.

Su actitud determinará el efecto de su aflicción. Permíta que el Señor tome control de su vida. Solicite su ayuda, «Encomienda al SEÑOR tu camino, confía en Él, que Él actuará» (Sl 37:4 LBLA).

Usted podrá hacer todo lo que esté a su alcance, pero no olvide que, «El hombre echa las suertes, pero el Señor es quien decide todo» (Pr 16:33 DHH). Este pasaje no contradice lo que hemos venido diciendo. La toma de decisiones está en sus manos. Sin embargo, Dios no desea que tome decisiones sin pensar porque hay camino que al hombre le parece derecho, pero su fin es camino de muerte (Pr 14:12).

La Palabra diserta que Dios conoce sus aflicciones: «Tú has visto mis tristezas, conoces mis aflicciones» (Sl 31:8 DHH). También dice: «Yo sé que el Señor hace justicia al pobre y defiende el derecho del afligido.» (Sl 140:12 DHH). Permítame sintetizar, no sé cuál sea su aflicción, pero el Señor conoce sus aflicciones y defiende el derecho del afligido, por lo tanto, confía en Él, que Él actuará a su debido tiempo (Sl 37:4). 

Que su Palabra pueda satisfacer su necesidad espiritual en este día. Confío que así será. Cuenta con mi Dios. Mi Dios es real. Mi Dios es Dios, porque únicamente él es Dios. Mi Dios sin igual.

¡Bendecido día!

«Adquiere la verdad y la sabiduría, la disciplina y el discernimiento, ¡y no los vendas!» (Pr 23:23 NVI)

Prof. Benjamín López Rivera, MEd

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