El ensayista británico y teólogo laico anglicano Clive Staples Lewis, mejor conocido como C.S. Lewis escribió: "Ser cristiano significa perdonar lo inexcusable, porque Dios ha perdonado lo inexcusable en ti".
El pensamiento de este autor es significativo pero perturbador para el corazón no regenerado. Cuesta pensar que somos insensibles para perdonar.
Castellanos, aduce: "El perdón nos enseña que podemos estar en desacuerdo con alguien, sin retirarle nuestro cariño; es ver las heridas como la oportunidad para crecer en amor a los demás. Es dejar de ser juez del mundo" (Luis Valdez Castellanos, "El gozo de perdonar")
El autor David Augsburger, en su libro "Perdonar para ser libres" cuenta la historia de una mujer maltratada brutalmente por su esposo. Augsburger, pregunta: ¿cómo puede seguir amándolo, y perdonándolo? Ella contesta: "El perdón y el amor que yo puedo darle, es lo único que lo liga a Dios, ¿cómo puedo negárselo?" Lo que hizo esta mujer fue lo que sucedió aproximadamente dos mil años atrás en el evento del Calvario.
La acción de esta mujer (perdón altruista) ocurre cuando aprendemos a mirar a nuestro alrededor con los ojos amorosos de Cristo. Pero si Cristo no vive en nuestro corazón se hará difícil perdonar.
No seamos piedra de tropiezo. Dejemos en el pasado la actitud egoísta de que me hirieron, y no perdono porque lo va seguir haciendo. O, la actitud de que no merece ser perdonado. Cabe preguntar, ¿y nosotros lo merecemos? ¿Hemos reflexionado en el evento del Calvario?
Pedro, le preguntó a Jesús, "Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano que peca contra mí? ¿Hasta siete veces? No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta y siete veces —le contestó Jesús— (Mateo 18:21-22, NVI). Parece ser que Jesús, le sugiere a Pedro, que no debe haber límites ni condiciones para perdonar. En otra ocasión dijo: "No se conviertan en jueces de los demás, y Dios no los juzgará a ustedes. No sean duros con los demás, y Dios no será duro con ustedes. Perdonen a los demás y Dios los perdonará a ustedes" (Lucas 6:37, TLA).
Debemos valorar a las personas así como hizo Cristo. Debemos valorar al prójimo así como hizo aquella mujer maltratada. ¡Ojalá! Podamos repetir sus palabras en nuestras acciones, "El perdón y el amor que yo puedo darle, es lo único que lo liga a Dios, ¿cómo puedo negárselo?" De eso es que se trata, porque Dios ha perdonado lo inexcusable en ti.
Que su Palabra pueda satisfacer su necesidad espiritual en este día. Confío que así será. Cuenta con mi Dios. Mi Dios es real. Mi Dios es Dios, porque únicamente él es Dios. Mi Dios sin igual.
¡Bendecido día!
«Adquiere la verdad y la sabiduría, la disciplina y el discernimiento, ¡y no los vendas!» (Pr 23:23 NVI)
Prof. Benjamín López Rivera, MEd
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